Wednesday, June 4, 2008

CAPITULO 2

Los meses siguientes fueron un torbellino de problemas y mas problemas. Carlos recibió inmediatamente una demanda de parte de Atilio por “daños y perjuicios físicos y morales, intento de homicidio” y demas agravantes. A su vez Carlos y Agustina denunciaron a Atilio por abuso sexual de un menor. Pero la celeridad de la demanda de Atilio hizo dudar a los investigadores si todo no era solo una maniobra de Carlos para contrarrestar las demandas de Atilio. En el medio se mezcló el pedido de divorcio que Agustina solicitó con sus abogados. Atilio, como buen abogado, conocía todos los artilujios legales para llevar las causas adonde él quería. Tambien contaba con muchos amigos en la justicia, jueces, fiscales, abogados, que le permitieron ir dilatando y dilatando las cosas, desgastando a sus contrincantes y desanimandolos cada vez mas. Eduardo fue sometido a largos y detallados interrogatories por los detectives y los fiscales y abogados. Cada sesion lo hacía revivir la pesadilla, y su madre fue perdiendo el valor para tolerarlo. Había algunas pruebas físicas, aunque no concluyentes, y los relatos de Eduardo eran precisos y consistentes. Atilio siempre podia dar una explicación convincente para todo. Sus maniobras legales fueron dilatando y descorazonando a la familia, y mientras el tiempo pasaba, nada parecía progresar. Audiencias, escritos, interrogatories, mas audiencias, mas escritos, y asi los meses fueron pasando. Atilio seguía en libertad y sin visos de quedar preso. Y Carlos perdiendo tiempo y dinero en los tribunales tratando de que se desestimara la demanda de Atilio. El problema es que en este caso si habia muchas pruebas, medicas, fisicas, y demas, de la paliza que Carlos le había propinado. Y, al final, los motivos quedaron en una nebulosa. En conclusion, Carlos, por consejo de sus abogados, debió pagar una suculenta suma de dinero y llegar a un arreglo extrajudicial. No lo podia creer, pero era asi. El acusado se habia transformado en acusador, el bueno de la película se habia transformado en el malo, y su familia seguía sin obtener la justicia que merecía. Y ni que hablar de Eduardo, su vida traumatizada por este degenerado que andaba suelto por las calles y capaz de volver a hacerlo con algún otro inocente. La pedofilia se transformó, a partir de ese momento, en una de las luchas cotidianas de Carlos. Se unió a una Fundación que se dedicaba a la lucha contra la pedofilia y se dedicó a ayudar y a acompañar a su sobrino en lo que fuera necesario para que pudiera superar el mal trance. Pero el daño estaba hecho. Eduardo supo racionalizar su odio y resentimiento por lo vivido, pero en su interior se fue forjando una sed de venganza y de justicia que tenía un solo objetivo: aniquilar la fuente que la había provocado. El asesinato de su padrasto, fue a partir de ese momento, el principal objetivo de su vida. A medida que fue creciendo, se fue dando cuenta que no podia vivir con eso en la cabeza como motor de su existencia. Su mente inteligente fue elaborando compicados mecanismos para convivir con la idea y desarrollar una vida mas o menos normal. Pero en su fuero interno sabía que ese momento llegaría, que su oportunidad de hacer justicia y de vengarse se acercaría y debía estar preparado para aprovecharla. Las idas y vueltas de la Justicia en todos estos meses no habían hecho mas que exacerbar las ideas y los sentimentos que afloraban en la mente del pequeño. Lo empujaban a luchar fuera del sistema, a la “justicia por mano propia”, esa acción tan terrible que un hombre puede tomar, y que la civilización teoricamente debería evitar, justamente para ser civilización con todas las letras. Pero nada es perfecto, aún en las civilizaciones mas avanzadas la Justicia falla, las instituciones fallan, los politicos se corrompen, los ciudadanos cometen crimenes y algunos de ellos quedan impunes. Y para la impunidad, nada mejor que un justiciero. Esa era la conclusion a la que llegaría Eduardo.

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